Agricultores argentinos condicionan fin de huelga a una baja de impuestos
"Queremos que haya exportación de trigo, de carnes y políticas para las economía regionales, pero es el tema de las retenciones (impuestos a las exportaciones) lo que destraba el problema", dijo uno de los líderes agrarios, Eduardo Buzzi en un multitudinario acto en Santa Fe, 400 km al norte de Buenos Aires.
El dirigente Luciano Miguens, otro de los líderes del campo, dijo que "no levantaremos el paro hasta que no aparezcan soluciones concretas" a los reclamos de eliminación de las "retenciones" móviles, el tributo flotante fijado para el comercio exterior que desató la rebelión en marzo.
Ambas expresiones fueron pronunciadas frente a unas 5.000 personas que agitaban banderas argentinas frente a la sede de la casa de gobierno de la provincia de Santa Fe (centro-este), en la capital homónima, el cuarto distrito de la nación, gobernado por el socialista Hermes Binner.
"Tiene que haber señales muy claras y públicas del gobierno para que los argentinos sepan de qué vamos a hablar" si se reanuda el cortado diálogo con el gobierno, dijo en rueda de prensa Mario Llambías, otro de los jefes de la protesta.
Los dirigentes se reunieron con Binner antes de decidir en una reunión privada si seguirán con una huelga sin comercialización de granos para la exportación o si entrarán en una nueva tregua como la que declararon tras 21 días de huelga en marzo.
La presidenta Cristina Kirchner había llamado al diálogo democrático en torno al conflicto en un acto partidario el miércoles.
La medida de fuerza amenaza la pujanza económica de un país que creció a un promedio anual de casi el 9% desde 2003, con una secuela de paralización de sectores agrícolas e industriales, además de incertidumbre financiera.
La cosecha de soja, valuada este año en unos 24.000 millones de dólares, se exporta en un 95%.
Jueves 15 de Mayo
Fuente: AFP
