Jóvenes de comunidades pobres se abren camino como agrónomos en El Salvador

Evelin Corado, de 19 años, se levanta temprano, desayuna y agarra su mochila cargada con tijeras de poda, una cuma y otras herramientas que utiliza a diario en los campos experimentales de la escuela agrícola donde, junto a otros 259 salvadoreños pobres, estudia para llegar a ser técnico agrónomo.

Enclavada en el fértil valle de San Andrés, a unos 35 km al oeste de San Salvador, la Escuela Nacional de Agricultura (ENA) es el lugar donde jóvenes estudiantes provenientes de comunidades pobres de todo el país se internan cinco días a la semana, para convertirse en Agrónomos.

Evelin, procedente de una comunidad pobre en la zona rural de la ciudad de Santa Ana (66 km al oeste de la capital), comenzó este año sus estudios de agronomía que, "si Dios así lo quiere", deberá terminar a finales de 2010.

De grandes y hermosos ojos color negro, la joven está convencida de la "importancia que cada día más está teniendo la agricultura" en El Salvador, y sobre todo ahora que a nivel mundial hay que "sembrar más alimentos para la gente que lo necesita y evitar que todo sea escaso".

"Con la agricultura nos podemos superar, podemos hacer que el país tenga más ingresos económicos, que la población tenga qué comer y para nosotros, como estudiantes, el llevar una carrera de agrónomo nos abre la puerta para poder ayudar a nuestras comunidades", dijo Evelin a la AFP, mientras secaba el sudor en su frente tras trabajar en un sembrado de cebollas.

La chica, de baja estatura, estudia en la ENA gracias a una beca, que también beneficia al 87% de los 260 estudiantes de la institución. Los que no están becados deben pagar una cuota mensual de 60 dólares.

La escuela les proporciona alojamiento, alimentación, uniformes, herramientas de trabajo, cuadernos para sus clases teóricas, un centro de cómputos, laboratorios y unas 70 hectáreas donde realizan sus prácticas de campo.

En un terreno sembrado de hortalizas, un estudiante que luce pantalón de lona azul, sombrero y botas de cuero, quita la maleza que ha crecido cerca de unas enormes plantas de brócoli. Es Angel Torres, de 21 años, quien también tiene unos pocos meses de haber iniciado sus estudios en la ENA.

"Mi idea es llegar a tener los conocimientos de agricultura que pueda y así montar un proyecto con la gente en el lugar donde vivo y así nos ayudamos todos a obtener ingresos, porque de donde yo vengo la mayoría de la gente somos pobres", aseguró a la AFP.

El joven, de tez blanca y cuerpo fornido, es originario del poblado de San José Las Flores, en el departamento de Chalatenango, 18 km al norte de San Salvador.

El director general de la Escuela Nacional de Agricultura, Ever Quiñónez, explicó a la AFP que se ha dado un "nuevo impulso" a la institución con la venta de parte de la cosecha de granos como maíz, frijol, caña de azúcar y de otros cultivos como frutas y legumbres al mercado local. Otra parte sirve para el consumo de los estudiantes.

"Ahora, con el nuevo enfoque que le estamos dando a la escuela, los estudiantes no solo adquieren los conocimientos como agrónomos, sino también ellos aprenden a cómo comercializar lo que se produce, es decir los agronegocios. Es una formación completa que les servirá para abrirse camino en el futuro", sostuvo Quiñónez.




Miercoles 14 de Mayo
Fuente: AFP

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