El mal de las vacas locas se podría erradicar en 5 ó 6 años, según Badiola

El mal de las vacas locas podría considerarse "erradicado" en cinco o seis años, siempre que la enfermedad no se haya extendido a otras especies animales, ha asegurado hoy el catedrático de Sanidad Animal Juan José Badiola.

Badiola ha explicado que en la fase final de una enfermedad, cuando se produce un menor número de casos, es más fácil controlarla y mantenerla en un número razonable que erradicarla por completo.

Este catedrático, quien participa en un curso de experto universitario en Salud Ambiental de la Universidad de Cantabria (UC), se ha referido también a la muerte de dos personas en Castilla y León atribuida a la variante humana de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB).

El experto ha afirmado que, en su opinión, la contaminación se produjo antes de la puesta en marcha del sistema de vigilancia actual, que entró en vigor en 2001.

Badiola ha reiterado su teoría de que, dado que esta enfermedad tiene un proceso de incubación que oscila entre los 8 y 10 años, podrían aparecer nuevos casos en humanos y ha recordado que en países vecinos también ha habido muertes causadas por la variante humana del mal de las vacas locas.

Según los datos que ha facilitado, en Portugal han fallecido dos personas y en Francia veintitrés.

En su intervención, Badiola ha hablado de las perspectivas de futuro y ha alertado de que la globalización pueden implicar la aparición de nuevas enfermedades.

La inmigración, el turismo o los intercambios comerciales pueden, según este experto, provocar la extensión de alguna enfermedades como la encefalopatía espongiforme bovina de país a país y, sobre todo, de aquellas que se trasmiten por vectores.

Por eso, Badiola considera que éste es sólo el comienzo de una nueva problemática y ha añadido que los países deben "estar preparados, prever los riesgos y tener estructuras que permitan afrontar las enfermedades que vengan".

Esta idea ha sido respaldada por el coordinador del Programa Nacional de Vigilancia Entomológica de la Lengua Azul, Javier Lucientes, quien también participa en el curso.

Ha argumentado que la globalización, el aumento de las temperaturas y el cambio climático repercutirá "mucho" en la aparición de enfermedades trasmitidas por vectores, ya no sólo ganaderas sino humanas, que tendrán una importancia "creciente".

En el caso de la lengua azul, ha señalado que las temperaturas "benignas" que se han dado este invierno en las líneas de costa han provocado que el mosquito trasmisor, que normalmente desaparece en esa época del año, haya permanecido, lo que ha favorecido que la enfermedad se haya dispersado.

Ha explicado que si la vacunación ha sido efectiva y si efectivamente se ha conseguido impedir el movimiento de animales de las zonas donde aparecieron los primeros casos, "seguramente" la enfermedad se habrá controlado.

Sin embargo, Lucientes "no tiene claro" que no haya salido ningún animal a otras provincias, por lo que podrían aparecer nuevos casos.

Badiola también se ha referido a la gripe aviar y ha alertado de que en países como China o Indonesia la enfermedad puede ya no sólo estar trasmitiéndose de animal a la persona, sino que también existe el riesgo de que pueda pasar de persona a persona.

Aunque ha señalado que no se puede descartar que este problema llegue a Europa, ha destacado que la gran diferencia respecto a 2005 es que ahora los países están "muchísimo mejor preparados". EFE-Cantabria

cm/gb


Miercoles 7 de Mayo
Fuente: EFE

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