Inflación de alimentos ataca granero brasileño, pero Lula dice es temporal
"Estoy feliz de que el pueblo esté comiendo más y quiero que coma más y cada vez coma mejor", dijo Lula a periodistas en Brasilia.
"La inflación es un desafío fácil de controlar, en la medida en que trabajemos para aumentar la producción de alimentos", agregó.
Brasil, es uno de los principales productores y exportadores mundiales de alimentos básicos como soja, fríjol, arroz, frutas, maíz, azúcar, mandioca, café, carnes bovinas, porcinas y de pollo.
Pero, en su mercado interno de casi 190 millones de habitantes los precios de estos productos también han subido con fuerza desde el año pasado, golpeando duramente a las clases más pobres.
"La inflación es mi preocupación cotidiana", admitió el presidente.
"Pienso que esa es una cosa estacional que resolveremos en el corto plazo y está bajo control.Tenemos una meta que está plenamente alcanzada", agregó.
La inflación en los alimentos avanzó el 4,25 por ciento en lo que va de año, muy por encima del índice general y ya casi alcanza la meta oficial de 4,5 por ciento para todo el año.
Sin embargo, los precios del menú básico de los brasileños han crecido mucho más que ese promedio.
En los últimos tres meses por ejemplo, el arroz beneficiado subió el 53 por ciento, el fríjol negro 31 por ciento (160 por ciento en un año), el maíz 22 por ciento, trigo 71 por ciento y la soja 6,0, según cálculos de la corredora "Mercado", una de las más importantes de la Bolsa de Mercaderías y Futuros de Brasil.
Esos aumentos al productor son repasados a las fábricas y de ahí a los consumidores, explicó a Efe el director de la corredora, Giuliano Ferronato.
Atribuyó esos aumentos especialmente al efecto global del desplazamiento de cultivos de trigo, arroz y soja en Estados Unidos para producir más maíz para fabricar etanol carburante.
El Banco Central de Brasil ha respondido al brote inflacionario elevando la tasa de interés básica referencial, hasta 11,25 por ciento anual, y amenaza con nuevos aumentos en el costo del dinero.
Economistas y empresarios han destacado que esta política podría frenar el crecimiento económico del país, de 5,4 por ciento en 2007. También han destacado que la inflación es "importada", responde a una tendencia global, acelerada por la especulación en las bolsas de futuros y por la mayor demanda de grandes consumidores como China e India.
Lula pareció hoy adherir el mensaje de los empresarios del campo, que defienden el libre mercado y la libertad plena para exportar y aprovechar las alzas de precios, aún a costa del mercado interno.
"Nosotros ya sabemos que tenemos que producir más arroz, más fríjol, más leche", dijo.
Es necesario "garantizar que el precio mínimo (al productor) sea justo e incentivador para las personas producir", agregó.
Mientras tanto, su Gobierno arrecia la campaña de defensa a los biocombustibles brasileños y niegan que también sean culpables de la carestía.
Lula lidera la avanzada y ha insistido en que el alza se debe a los subsidios agrícolas vigentes en los países ricos, a la espectacular alza de los precios del petróleo, que encarece costos de transporte y fertilizantes, a la especulación y al etanol de Estados Unidos.
El ministro de Agricultura, Reinhold Stephanes, afirmó hoy que Brasil vive un momento extraordinario y su agricultura genera alimento para el mercado interno, con exportaciones crecientes y además "produce energía limpia con biocombustibles a partir de caña de azúcar".
Brasil es el principal productor y exportador mundial de etanol de caña y prevé destilar este año la cifra récord de 27.000 millones de litros.
Sus defensores destacan que ese combustible es diferente al estadounidense, culpado de elevar los precios de alimentos esenciales como la leche y la carne, al encarecer el pienso de los animales, las tortillas centroamericanas y la sacarosa industrial.
También tiene efectos indirectos, al desplazar otros cultivos básicos, como el trigo para el pan de cada día.
El ministerio de Agricultura recalcó hoy que al menos en Brasil "la producción de biocombustibles no compite con la producción de alimentos".
En cambio, en Estados Unidos, mayor productor y exportador mundial de maíz, el uso del cereal para etanol saltó 211 por ciento, desde 33,5 millones de toneladas en 2004 hasta 104 millones en 2008, destacó su secretario de Relaciones Internacionales, Celio Porto.
Brasil posee 276 millones de hectáreas de tierras cultivables, con 72 por ciento dedicadas a pastos naturales o cultivados; 16,9 por ciento a granos como soja y maíz, y 2,8 por ciento a caña de azúcar, según el ministerio.EFE
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Miercoles 30 de Abril
Fuente: EFE
