Libia se niega a aceptar presiones o lecciones de Estados Unidos
A pesar del fuerte carácter simbólico de la visita histórica de Rice, la primera de un jefe de la diplomacia estadounidense al país petrolífero desde hace 55 años, las divergencias entre Trípoli y Washington han saltado a la vista.
El número uno libio Muamar Khadafi reafirmó su oposición al mando militar norteamericano en África (AFRICOM) que Estados Unidos pretende instalar en el continente para intensificar, según afirma, la lucha contra el terrorismo.
Al recibir a Rice, Khadafi ha "hecho una advertencia contra cualquier presencia militar norteamericana en el continente", informó el sábado la agencia oficial libia Jana.
"Semejante presencia sería considerada por los africanos como una colonización", dijo el coronel libio ante su interlocutora.
Tras décadas de relaciones tormentosas con Estados Unidos, Kadhafi declaró, antes de la llegada de Rice, haber comprendido que no tenía "ningún interés en estar en conflicto" con la primera potencia mundial.
El conflicto con Washington se ha "archivado definitivamente", añadió el número uno libio cuya renuncia a las armas de destrucción masiva en 2003 le permitió reducir su aislamiento internacional.
Pero también subrayó que no aceptaría "doblegarse o someterse a Estados Unidos", diciendo que quería ante todo una relación del tipo "ellos nos dejan tranquilos y nosotros les dejamos tranquilos", más que una amistad con Washington.
Ante el espinoso tema de los derechos humanos mencionado en una conferencia de prensa con Rice, el ministro libio de Relaciones Exteriores Abdel Rahman Chalgham indicó que su país no necesitaba "presiones o lecciones" de nadie.
"En Libia nos preocupamos más que nadie por los derechos de nuestros ciudadanos y tenemos el valor de evaluar y de hacer autocrítica ante nuestro pueblo", dijo Chalgham, interrogado por la suerte del opositor libio Fathi al-Jahmi, de 66 años, cuyo hermano vive exiliado en Boston.
"Libia no necesita lecciones de nadie" en materia de derechos humanos, contestó Chalgham.
Con su viaje a Libia, Rice quería marcar un inusual acontecimiento diplomático de la administración Bush, mientras que para Trípoli esta visita ha legitimado por completo su regreso al escenario internacional.
"Pero Libia no quiere dar la imagen de que se tira a los brazos de Washington", subrayó un observador occidental. "Insinuando contratos petrolíferos, hace que Estados Unidos vaya hacia ella", dijo a la AFP.
El presidente de la Compañía Nacional de Petróleo, Chokri Chanem, también subrayó que el petróleo estaría en el centro de los contactos libio-norteamericanos, prometiendo "un aumento de las exportaciones de crudo hacia Estados Unidos en paralelo al aumento de la producción libia".
El viceministro libio de Relaciones Exteriores encargado de las Américas, Ahmed Fituri, aseguró que los dos países abrirían un nuevo capítulo, "con la condición de que las relaciones estén fundadas en el respeto mutuo y permitan discutir de igual a igual".
Interrogado por la anulación de última hora de la ceremonia de firma de un acuerdo bilateral sobre educación, lo atribuyó un "contratiempo".
Sabado 6 de Septiembre
Fuente: AFP
